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miércoles, 10 de julio de 2013

6 meses,una reflexión y un video

Todo sigue igual y a la vez, todo ha cambiado.  La llegada de un hijo te cambia la vida, y yo no llegaba a imaginarme cuanto. Sigues yendo al colegio, sigues pasando a las mismas horas por los mismos sitios, pero tu vida ha cambiado para siempre. De todo esto te vas dando cuenta poco a poco. Pero en mi caso ha sido durante el permiso por lactancia o, mejor dicho, la vuelta al cole, cuando he tomado conciencia de todo lo que significa Lola para mí.  
La mayoría de los comentarios de la gente eran del tipo: “menudas vacaciones”, “te libras del peor mes del curso” o “ale, ahora todo el día sin hacer nada en casa”. Pero la que más me ha hecho pensar fue la que me dijo mi directora cuando me fui del colegio para empezar el mes de permiso: “No te creas que no vas a trabajar…” Y sin embargo nunca imaginé que con tantísimo trabajo estaría tan feliz. Es agotador, a la par que  satisfactorio, ver como tu hija crea contigo un vínculo que le hace reconocerte y saber que, aunque esté la mar de bien en brazos de quien sea, si es la hora de comer y tu apareces por su alrededor te reconozca como su cocinero preferido  (y yo vaya a la cocina hinchado como un globo porque papá va a hacer la comida).
Cuando tomas la decisión de tener un hijo te preguntas que tipo de padre serás y  sin quererlo, o no,  te comparas con otros padres para repetir o desechar lo que consideras bueno para criar a tu hijo como tu deseas. Ahora visto con el tiempo, veo lo diferente que cada uno afronta la paternidad. 
Yo, por mi parte y si tuviera la oportunidad de tener otro permiso por haber sido papá aceptaría sin ninguna duda. Me da rabia que en este país solo tengas 15 días de permiso de paternidad y que para yo pueda disfrutar de éste, mi mujer tenga que renunciar a él o que nos tengamos que conformar con 4 míseros meses.
Durante estos 6 meses he vivido una mezcla de sensaciones y sentimientos que creía debían quedar reflejados. Podría hacer una lista de “me gusta” o cosas que hacen que sea muy feliz cuando veo a la pequeña.
Me gusta ser la primera persona que ve cuando abre los ojos en la siesta y que me coja la cara cuando se despierta a mi lado.
Me hace feliz cada vez que consigue una cosa por primera vez y me gusta, y no me avergüenza decirlo, que se me “empañen” los ojos al ver que poco a poco va haciéndose mayor.
Me gusta la capacidad que tiene de sacarnos una sonrisa, aunque sean las 6:30 de la mañana y nosotros no podamos casi ni abrir los ojos.
Me gusta ver a Lucía con ella en brazos y mirar cómo Lola se acurruca en su pecho.
Me llama la atención cómo cosas tan simples como escribir una entrada pueden llevarte semanas (y a mí con la facilidad de escritura que tengo, ni te cuento…), porque justo cuando el ordenador decide arrancar, TU HIJA también.

Chema.

 P.D.: Y ademas, os dejamos un video de regalo.




1 comentario:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Placer leerte, Lucía. Enhorabuena por esa feliz intensidad con que vives todos tus sucesos.
Un abrazo.